lunes, 24 de mayo de 2010

Sobre el Consejo Universitario, en la UAGro

En la edición del 22 de mayo de 2010, LA JORNADA GUERRERO publicó la siguiente nota:
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Consejo universitario, órgano de control político
Jaime Salazar Adame
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El Consejo Universitario es la máxima autoridad colegiada de la Universidad Autónoma de Guerrero, responsable de expedir todas las normas y disposiciones generales encaminadas a la mejor organización y funcionamiento técnico, docente y administrativo de la universidad; conocer de los asuntos que de acuerdo con las normas y disposiciones generales, antes señaladas, le sean sometidos, y las demás que la Ley Orgánica de la universidad le otorga, y, en general, conocer de cualquier asunto que no sea de la competencia de alguna otra autoridad universitaria.
El Consejo Universitario se concibió desde su origen como un cuerpo colegiado plural, producto de la integración de todos los sectores que conforman a la Comunidad Universitaria; fue constituido con dos tipos de miembros: los universitarios electos expresamente para cumplir con la encomienda de fungir como consejeros universitarios (caso de académicos y estudiantes, propietarios y suplentes) y los universitarios que ya cumplían con otras funciones dentro de la institución y que por el cargo que desempeñaban tenían derecho de formar parte de este consejo y que son los miembros ex oficio (caso de las autoridades unipersonales: el rector, secretario general y dos integrantes de su administración, el decano de la UAG, el representantes sindical del STAUAG, STAISUAG y seis de la FEUG).
El Consejo Universitario es un órgano de gobierno que por sus características permite que se integre por personas de orígenes y pensamientos diferentes, en el que se manifiesta la pluralidad que existe en nuestra institución. En este cuerpo colegiado se toman las decisiones fundamentales que nos rigen y se expiden normas y disposiciones generales que posibilitan nuestro avance y desarrollo.
El periodo de duración del Consejo Universitario se conduce en la actualidad, por la duración en su encargo de los consejeros ex oficio que es de cuatro años, para académicos y estudiantes solamente de dos años; es así, que los maestros y estudiantes se renuevan dos veces mientras que las autoridades que lo dirigen lo hace cada cuatro años. Los miembros ex oficio determinan los periodos de duración del consejo.
Para poder ser consejero universitario nuestra legislación indica una serie de requisitos, diferenciados de acuerdo con el sector del cual se trate, estos requisitos que deben de cumplir los candidatos se conjugan con las demás características especiales que exige el perfil de un Consejero Universitario y que debieran circunscribirse a los méritos académicos y de persona honorable y prudente que deben distinguir a todo al que aspira a serlo.
Una persona al integrarse como Consejero Universitario desde ese momento se debe a sus representados y a la institución y se convierte en consejero de la propia Universidad Autónoma de Guerrero y debe de tratar de buscar el bien de la universidad, de la comunidad universitaria y de la sociedad.
El consejo ha sufrido el embate de voces que lo atacan, que no es posible desoír porque han tratado de descalificarlo en su actuación, aduciendo que en éste se forman camarillas, grupos de poder que lo controlan, incluso que controlan las votaciones donde resultan electos los consejeros universitarios, que en los procesos de análisis y toma de decisiones votan corporativamente en bloque sin considerar la conveniencia de la institución, ni de la comunidad a la que representan.
Las tensiones en las que se desempeña actualmente la universidad permiten mirar que esa manipulación es real, por eso es necesario llevar a la mesa de análisis, el cómo lograr la mayor participación de los universitarios en su órgano de gobierno, esto no significa que no considere la posibilidad de modificarse la ley, no obstante, podemos autorregularnos como cuerpo colegiado, y buscar cómo lograr que se modifiquen las situaciones que nos permitan fortalecernos. En próxima entrega plantearemos las propuestas pertinentes.

Sobre María Eugenia Padua González

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Reflexiones de María Eugenia Padua González (+) en torno a la globalización
José Gilberto Garza Grimaldo
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Para Otilia
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El día miércoles 19 de mayo los principales diarios del Estado de Guerrero informaban del fallecimiento de la Dra. María Eugenia Padua González,[1] causando consternación en la sociedad guerrerense y en el ámbito de la academia a nivel nacional.
Como alumna de la Escuela de Derecho de la Universidad Autónoma de Guerrero, obtuvo uno de los más altos promedios en su generación. Situación que se refrendó en la maestría y doctorado en la Unidad de Posgrado de la Universidad Autónoma de México, donde por cierto, la conocí.
Poseedora de un carisma natural, construyó amistades, las que hoy y siempre la recordaremos con esa eterna sonrisa fresca y serena. De figura espigada y rostro perfectamente delineado; de grandes ojos que podrían inspirar a cualquier poeta.
María Eugenia, mi amiga María Eugenia, siempre se destacó por su rebeldía en contra de las injusticias cometidas por el gran capital y los malos gobiernos en contra de los pueblos.
Una de sus obras, que por cierto tuvo gran aceptación, agotándose la primera edición en unos cuantos meses en las principales librerías de la ciudad de México, titulada: “México en el umbral del siglo XXI. Los efectos de la globalización”, encontramos parte de su formación ideológica, y claro, su excelsa formación como investigadora.
Como un homenaje a tan distinguida universitaria, me voy a permitir entresacar algunas ideas que ella plasmó en el libro antes citado, y que fue publicado en 1999 por editorial Fontamara.
El titulo de la obra, muestra el interés que tenía María Eugenia Padua, en que los mexicanos supiéramos como estábamos en los umbrales del siglo XXI por los efectos de la globalización. Pero sobre todo, que deberíamos de hacer, para contrarrestar a tan devastadores efectos.
La obra fue prologada por James F. Smith, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Davis. Miembro de la lista de panelistas de los paneles del TLCAN. Director de la Clínica de Inmigración de la Universidad de California en Davis, que representa a los trabajadores mexicanos y refugiados.
A continuación, extractos de la obra sobre la globalización:
· Las circunstancias de la transición de México al nuevo siglo, nos lleva a evaluar sus logros y fracasos. No basta con buenas intenciones aisladas, sino que se requiere de la suma de voluntades de la sociedad para diseñar políticas a largo plazo. Por ejemplo, un Estado que dé prioridad al bienestar social, leyes coherentes y efectivas –que se apliquen-, instituciones sólidas que funcionen, un sistema financiero adecuadamente regulado, control político sobre el uso de las finanzas públicas, entre otras cosas.
· A partir de la caída del muro de Berlín en 1989, y con el derrumbe de la Unión Soviética en 1992, el modelo económico del llamado “socialismo real” fue visto como obsoleto; la única alternativa viable, no sólo para los países ex socialistas, sino también para el resto del mundo, fue el capitalismo en su fase actual: la globalización o mundialización del capital.
· La globalización tiene como base fundamental el capital financiero, la tecnología y las transnacionales. Significa la instauración de un único sistema mundial que engloba las dimensiones económicas, políticas, sociales, culturales, etc, de todos los continentes del planeta que ahora, desde el punto de vista del discurso económico, se definen como bloques económicos. Dichos bloques son contradictorios en su proceso y desarrollo, hay regiones desarrolladas y no desarrolladas.
· Para Soros, el sistema capitalista global exhibe algunas tendencias imperialistas. Lejos de buscar el equilibrio, está empeñado en la expansión. No puede descansar en tanto en cuanto exista algún mercado o recurso que permanezca sin incorporar…Chomsky, asegura que lo que seguirá no será un orden mundial que responda peticiones de justicia, equidad y democracia, sino la nueva era imperial que proclama la prensa financiera internacional, un sistema orquestado por los ejecutivos del G-7, el FMI y el Banco Mundial el GATT (OMC, ahora), la OCDE y los intereses empresariales y financieros en general.
· La globalización aporta nuevos mecanismos para colonizar y saquear grandes sectores del propio país, al poder trasladar la inversión y la producción a zonas de mayor represión y bajos salarios.
· En la esencia de la racionalidad del capitalismo, como modo de producción material y espiritual, se encuentra su irracionalidad, su negatividad, su condición de absurdo.
· La globalización tiende a desarraigar a las personas, las cosas y las ideas.
· Con esta forma de producción no se puede mejorar el nivel de vida de la población en general, ni establecer verdaderas democracias. Se intensifica la polarización entre la riqueza y la pobreza, la masificación y la soledad; es un sistema contradictorio.
La obra de María Eugenia Padua, analiza con profundidad la situación de México a finales del siglo XX, a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio, el impacto en el campo mexicano a partir de la reforma al artículo 27 constitucional, durante la administración del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.
Analiza los efectos de la globalización en el Estado y su último capítulo lo dedica a México: efectos y alternativas de la globalización.
Considera que la situación de México a finales del siglo no es alentadora: “No se han establecido nuevas reglas o acuerdos que propicien un equilibrio, creando o reformando las estructuras que acojan a una nueva comunidad política.”
Encontramos en la obra, las siguientes propuestas para que salga México de la crisis:
· La sociedad civil tiene el reto de cambio, para reorganizar las formas sociales de convivencia, reconsiderar la influencia y la estimación de lo material, impulsando el ámbito cultural y educativo que conduzca a una convivencia más satisfactoria en la vida, en una situación política social y económica accesible a todos y en igualdad de posibilidades.
· Se requiere inevitablemente de la reconstitución y fortalecimiento de los sujetos sociales para aprovechar el espacio político con el propósito de definir el futuro del país. Sólo así habrá una nueva forma de integrar la comunidad en el Estado por el acuerdo de todos los actores sociales, políticos y económicos.
· En las condiciones actuales, México requiere, sobre todo, de una unidad política, con sentido de igualdad, justicia y equidad, para articular a la comunidad; la integración debe ser aquélla en la cual los hombres se sientan reconocidos por el Estado. En estos términos, lo que hace falta, en la nueva dinámica, es una ética en todos los que pretendemos integrar la vida nacional.
· Una alternativa sería que la comunidad integrada quiera impulsar un Estado plural de inclusión, transitar a la democracia y buscar a través de la colaboración y cooperación de la sociedad en general, un cambio que haga, del Estado actual, la persona moral cuyos principios de orden éticos y sociales, lleven al desarrollo, a la igualdad y al uso irrestricto de la libertad de la persona.
· De ahí, que los intelectuales de nuestra época, escritores y expertos, coinciden en que entre las alternativas estarían que los gobiernos actuales adoptaran modelos de política económica, para integrar a los excluidos. De otra manera el capitalismo estará destinado a soportar crisis de distintas magnitudes, que pongan en riesgo su propia existencia.
A casi una década de haberse publicado el libro en comento, México sigue teniendo más millones de pobres y más ricos en la lista de Forbes. La desigualdad es brutal, con el siguiente ejemplo, sintetizo lo que es la desigualdad en México: Para que un trabajador con salario mínimo pueda tener lo que en un mes gana un Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, o el salario mensual de cualquier otro servidor público de igual nivel, debe de ahorrar íntegramente su salario durante treinta años. Diría la clase aristócrata de nuestra democracia: Veinte años nos es nada.
La agenda política y económica se diseña del exterior, y nuestra democracia sigue siendo inacabada, a pesar de haber arribado a una transición democrática en el año 2000, por cierto, de tristes recuerdos.
La reforma de Estado se ha venido posponiendo por no contar con políticos con visión de Estado. En fin, contamos con políticos que atacan a la política, y una violencia generalizada en el sexenio que rebasan las treinta mil muertes.
Somos, de acuerdo a Noam Chomsky, un Estado fallido.
Pero ahí están las propuestas de la Dra. María Eugenia Padua, son como una luz al final del túnel profundamente oscuro y de olores fétidos, que es desgraciadamente nuestro país.
Finalmente, y con el corazón inflamado por la tristeza que nos ocasionó su pronta partida, me atrevo a decir en nombre de sus amigas y amigos: María Eugenia, gracias por tu amistad. Gracias por tus ideas y por luchar por un México mejor.
Fuiste una gran mujer de nobles ideales.
Su libro termina citando a José Joaquín Bruner:
Cuando el mercado se abandona a su propia legalidad, no repara más que en la cosa, no en la persona, no conoce ninguna obligación de fraternidad ni de piedad, ninguna de las relaciones humanas originarias, portadas por las comunidades de carácter personal. Todas ellas son obstáculos para el libre desarrollo de la mera comunidad de mercado y los intereses específicos del mercado.
No sé porqué a mi mente llegan las melodías y letras de las canciones de “A mi manera” de Frank Sinatra, así como la bellísima canción de Edth Piaff, “No me puedo quejar.”

[1] María Eugenia Padua González hizo sus estudios de Licenciatura en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad Autónoma de Guerrero; cursó la Maestría en Sociología y el Doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue profesora-investigadora de la Maestría en Derecho de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UAG y tutora del Posgrado de derecho de la UNAM. Publicó entre otras obras, el libro “Evolución socio-jurídica del artículo 27 constitucional –comentarios a las reformas de 1992 (UAG, México, 1994). Publicó artículos y ensayos en diversas revistas de prestigio nacional e internacional: Estudios Políticos de la FCPyS de la UNAM, Crítica Jurídica del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM; Reflexiones Jurídicas de la Maestría en Derecho Público en la UAG; Sociología del Diritto del Istituto di Filosofía e Sociología del Diritto –Universidad degli Studi di Milano-Italia; Universidad de California Davis Journal International Law & Policy, entre otras. Investigadora nacional y miembro del Comité para la Investigación en Sociología Jurídica de la Asociación Internacional de la Sociología.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Sobre crímenes políticos...

CON TRAICIONES ESTÁ HECHA LA CASA
EL CRIMEN POLÍTICO, LA DESAPARICIÓN FORZADA
Isaías Alanís
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En pleno teatro bicentenarino, la traición y el crimen de estado, han sido la pauta a seguir en diferentes momentos históricos de la nación. Y esta aseveración nos recuerda el ajusticiamiento de Francisco Indalecio Madero y de José María Pino Suarez. Dos ejes en los que se movieron los intentos por hacer cumplir el Sufragio Efectivo No Reelección, en el fragor de la batalla por el poder. Cayeron los Hermanos Serdán, en Puebla. La eliminación de Emiliano Zapata en la hacienda de San Juan Chinameca a cargo del carrancismo. O la metralla que detuvo al general Francisco R. Serrano en Huitzilac, Morelos, en 1927 al ser detenido y fusilado con catorce miembros de su gente por intentar llegar a la silla presidencial mediante enjuagues aliancistas dentro del marco violento y sangriento de los regímenes post revolucionarios. Detenidos y amarrados fueron asesinados por una fuerza de trescientos soldados al mando del general Claudio Fox, (qué apellido tan ilustre). Años después se oiría un estribillo: “quien mató a Obregón…Cállese señor…” Y el grito desesperado de Obregón al caer herido mortalmente en un plato de mole, en la Bombilla. O la voz de alerta que nunca escuchó Francisco Villa al cruzar las calles de Parral, Chihuahua donde ya lo esperaba la emboscada quirúrgica. De igual forma el ajusticiamiento de Carlos Madrazo, que intentara democratizar un partido de estado como el PRI, y que se cayó de la nube en que andaba el avión sin importar la muerte de inocentes y del tenista mexicano, el “Pelón” Osuna. Carlos Madrazo, un hombre inteligente y al que se liga emocionalmente con la escritora, Elena Garro. Y como seguramente lo van a reflexionar historiadores, cronistas, periodistas, medios de comunicación, en este año de Bicentenarios huecos y sin nada que celebrar. La traición y el asesinato, ha sido el ingrediente especial en la historia de México. El crimen de Rubén Jaramillo, su esposa Epifanía, embarazada y de tres de sus hijos en Xochicalco el 23 de mayo de 1962. A pesar de contar con un salvoconducto expedido por el entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, fue sacado de su casa por un pelotón de soldados que los acribillaron sin piedad. México sesenta y ocho, los cientos de líderes muertos, o encarcelados y campesinos desaparecidos durante la llamada Guerra fría. Los accidentes sui generis o de plano la muerte suprema: Lomas Taurinas, Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato a la presidencia por el tricolor en plena era modernizadora de Salinas, es asesinado con un revolver Taurus, por un “fundamentalista loco”, cuyo parecido con otros integrantes de esta trilogía del horror vacuo, cimbró a la nación, mientras en una mansión bebían café con crema, brindaban con coñac y ron Bacardí por el éxito de la operación.
Y a crímenes de famosos que llaman mucho la atención de los medios, existe una lista ominosa de los miles y cientos de miles que han caído en el territorio nacional, a manos de fuerzas del orden o paramilitares y cuyos culpables materiales e intelectuales nunca han sido ni serán detenidos porque gozan de impunidad. Acteal, Aguas Blancas, El Charco, Copala. A estas muertes, últimamente se han sumado la de estudiantes, campesinos, empresarios, soldados, periodistas, sicarios, jefes de los corporativos delincuenciales, modestos servidores públicos, policías federales, estatales y municipales y gente de la calle que ha estado en el lugar de los enfrentamientos, la cifra 23 mil que carecen de justicia y de averiguación previa. A nadie se ha detenido por estos crímenes.
En Guerrero, la muerte ya no es noticia. En años recientes José Francisco Ruiz Massieu, fue ultimado en plena era de la recomposición del país bajo la batuta ensangrentada de Carlos Salinas de Gortari. A río revuelto, ganancia de pescadores, en medio de un clima de violencia extrema, han caído líderes sociales como el caso de los indígenas abatidos y torturados en Ayutla de los Libres, Raúl Lucas y Manuel Ponce. O el ajusticiamiento de Armando Chavarría a las puertas de su casa. O el de presidentes municipales, regidores, servidores públicos, gente común y corriente que han caído en medio del fuego cruzado, en un estado donde la violencia se enseñorea sin que nadie pueda pararla.
En este escenario nacional y local, es que la desaparición de un personaje negro de la historia negra de la política mexicana, Diego Fernández de Cevallos, secuestrado en su rancho La Cabaña, ubicado en el municipio de Pedro Escobedo, Querétaro, se convierte en noticia nacional y mundial. En el preciso momento en que se viven elecciones internas al interior y exterior del PAN y en los estados el panismo se desmaya electoralmente; perdieron un bastión emblemático, Mérida. En tanto en el cuarto de guerra de los Pinos, todo esta de cabeza. En este tablado, la desaparición del ex Jefe Diego, nubla aún más el episodio de la guerra interna del pan y contra los carteles de la droga. No lo secuestraron por dinero. No se lo han exigido a la familia. ¿Se trata de una venganza política? ¿Es un reto al estado mexicano, tal y como lo predijo el Secretario de la defensa Nacional, si no se cumplían con reformar las leyes para darle a los militares el marco legal para crear estados de excepción, o ante la caballada flaca del panismo bisoño, Fernández de Cevallos, resultaría un candidato natural a la presidencia de México que habrá que sacar de la jugada?
El secuestro o la muerte de Diego Fernández de Cevallos podría encuadrarse en este escenario o también en el de las innumerables tranzas que realizó el ex candidato presidencial, (la Ardilla) al que le podrían cobrar algunas facturas, y demostrar la incapacidad del estado mexicano para ser garante de la vida de los ciudadanos: artífice del desafuero, de los videos, de la ley indígena mocha, los terrenos de Punta Diamante, el libramiento a Cuernavaca, el aeropuerto de Querétaro; incrementó sus arcas con negocios millonarios al amparo del poder, junto con su pupilo Javier Lozano Gracia y Fernando Gómez Mont. “La Coyota”, sabía y sabe de qué pie cojean miembros distinguidos de la clase política. Si a Diego que lo cuidaba un chorro de guaruras, viajaba en camionetas blindadas y hasta una ex reina de belleza, le protegía su ego del sol, lo levantaron en su rancho ¿que no será del ciudadano común expuesto a ser presa del crimen organizado, o de venganzas aviesas? Un hombre de controversias, es levantado, secuestrado, evaporado y el estado, bien gracias. ¿Al PAN le conviene la desaparición forzada de Diego, en plena caída libre o por el contrario, es una palanca que moverá los rencores y resortes de la división al interior del partido que hace como que gobierna México y que con la negativa del presidente a cambiar su estrategia contra los barones de los corporativos subterráneos, ha metido al país en un callejón sin salida y cuya única puerta de salida es la ingobernabilidad, el caos, y para volver a los viejos tiempos centenarios, el crimen de estado?

martes, 11 de mayo de 2010

Sobre elecciones en la UAG


Insisten en modificar elecciones en la UAG
Para funcionario, la democracia al interior de la Universidad se ha degradado
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Chilpancingo, Gro. Abril 21, 2010
El coordinador dela Comisión General de Reforma Universitaria (CGRU), Marcial Rodríguez Saldaña, aseguró que la democracia al interior de la Universidad se ha degradado hasta convertirse en sólo una negociación, corrompiendo el verdadero valor de ejercer un voto libre, y por eso insistió en la necesidad de cambiar la manera de elegir al rector. En ese sentido, señaló que coincide con la mayoría de los integrantes del equipo de trabajo que dirige, respecto a la necesidad de evolucionar el mecanismo de selección de quien debe dirigir la máxima casa de estudios.
El ex rector comentó que la tarea que se le ha encomendado a la comisión que dirige es primordial, reconociendo también que las campañas electorales dentro de la institución son responsables en gran medida de la permanente crisis financiera.
Recordó el momento histórico en la universidad cuando se decidió que fueran los estudiantes, académicos y trabajadores los que eligieran mediante el voto universal quien estaría al frente de la institución.
Recordó que en los años 70´s, a poco tiempo de la declaración de la autonomía universitaria, el rector era impuesto por el gobernador en turno, de tal manera que no había un ejercicio de la democracia.
Fue entonces cuando dijo, surgió el actual método de selección mediante el voto universal, secreto y directo, sin más razón que una manera de reaccionar ante la imposición, siendo ésta una manera de defender la autonomía universitaria.
Continuó comentando que durante los primeros años en los que se implementó esa técnica de elección, la UAG resaltó virtudes importantes de la democracia, lo que influyó en la creación de conciencia al exterior.
Rodríguez Saldaña aseguró que con el paso del tiempo la universidad entró en un proceso de degeneración de los valores democráticos, “lo que ha provocado que nos encontremos asfixiados”.
En ese sentido, afirmó que los procesos electorales son espacios de negociación, de hurtos, de prebendas, corrompiéndose en su totalidad hasta mantener a la UAG en una crisis financiera permanente, por el desfalco que general las campañas a institución tan pobre como la casa de estudios de Guerrero.
Reconoció en otro momento que existe corrupción durante los procesos electorales comentando lo siguiente: “no queremos más calificaciones a cambio de ningún voto, ni presión a ninguna joven por ningún motivo”.
Mencionó la necesidad de descentralizar los servicios de la UAG, automatizando los servicios para que desde las partes más alejadas del estado, los universitarios puedan hacer trámites sin tener que acudir a la capital.
El actual coordinador de la CGRU señaló que aunque su antecesor, Ramón Reyes Carreto, realizó un buen trabajo en cuestiones como el establecer las bases de las reformas estructurales, al convocatoria a tres Congresos Generales Universitarios y otras actividades importantes, también se olvido de un punto importante, que es avanzar en la reforma electoral.
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Publicado en Vértice, Chilpancingo, Gro., 21 de abril de 2010.

viernes, 23 de abril de 2010

Liberación de Genaro Vázquez, de Sergio Lugo

En LA JORNADA GUERRERO, edición del 23 de abril de 2010, aparece la siguiente nota:
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Liberación de Genaro Vázquez
Sergio Lugo
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No tengo para comer, me quedé huérfano desde pequeñito, no tengo esposa ni hijos, ya no puedo trabajar porque casi ya no veo, además me da miedo andar en el campo porque me puede picar un alacrán o morder una víbora, tengo unas sobrinas pero luego me corren de su casa y no me quieren dar de comer…
El 22 de abril de 1968 liberaron de la cárcel de Iguala a Genaro Vázquez, cuando se dirigía a una “revisión” con el odontólogo, en plena luz del día, un comando de menos de diez personas acompañó a Genaro a la libertad. Huyeron por la colonia de las Américas de Iguala, llegaron al pueblo de Icatepec, municipio de Taxco, cerca de Puente Campuzano. Se libró una batalla, murieron dos compañeros, al final Genaro pudo escapar hasta llegar a Ixcateopan, acompañado con una enfermedad gastrointestinal (tomaba agua de los charcos), comía poco, así llegó hasta la Costa Grande su hogar, el comienzo.
Sí, uno cayó aquí, el otro por allá (a él dieron una balazo en la nuca), se le estaban saliendo las tripas del estómago, también a la mula la mataron, había muchos militares, por todos lados, después ellos no nos dejaron salir de nuestras casas por casi veinte días. Había un helicóptero, si queríamos salir del pueblo teníamos que mostrar nuestros papeles para demostrar que éramos de ahí…
El calor es insoportable, como lo es la tierra árida, no hay cosecha, nos quema los pies la tierra, necesitamos agua, pero aquí estamos y la marcha ahí viene, gritando, alegres porque han llegado al lugar (como cada año) donde murieron en combate dos compañeros de la que sería la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria. La marcha salió de la Colonia de las Américas de Iguala a las 8 am. Ahora el sol nos palmea la cabeza, necesitamos agua, pero ellos contentos, recuerdan con anécdotas la liberación de Genaro, habla Bracho quien estuvo en el combate, de cómo sangró y escapó, estuvo prófugo como un año y luego se reincorporó, su acento es caribeño, pues estuvo exiliado en Cuba.
Esmeralda lleva la batuta, ella es de Temazcalapa, ¿alguien más quiere hablar? No, bueno sí… las banderas rojinegras con la Estrella de la ACNR bailan alegremente al compás del escaso viento, hay amigos de Genaro, un hijo de un camarada caído, jóvenes, mujeres, promesas, la semilla…
Abajo en la casa donde nos recibieron, al cobijo de un gran árbol, señoras de Iguala escuchan atentamente, a los oradores de la región. También los hacen los espías (orejas) militares, quienes de manera discreta nos observan, tienen el cabello estilo militar, son morenos, fornidos, reciben órdenes… Habla Santos, compañero de Genaro, al igual que cuando platicamos en privado, explica a los presentes la importancia de la conciencia histórica, lo imprescindible que es conocer a nuestros héroes en México, desde los indígenas hasta el presente, “tenemos que ser enemigos de Imperialismo, pero no de los ignorantes, aunque nos desean la muerte (como fue su caso), porque no saben, se dejan llevar por la oligarquía (Estados Unidos- su economía, el Libre Comercio)”. Nos dio ejemplos de héroes cubanos como Maceo, y su dignidad. Santos también estuvo exiliado en Cuba. Santos te llevamos en el corazón.
Es la hora de la comida, el desconocido anciano, el que no tiene familia, dijo que la liberación de Genaro fue como cuando él tenía 70 años, así que ahora pasa de los 100 años, que por suerte no ha muerto porque nadie lo atiende, quizá irónicamente se mantiene firme por el campo y su aire fresco. Esta es una realidad que se quiere olvidar, y no está en África, se encuentra en el municipio de Taxco, en Icatepec, en México, en el que se presume que vamos para el primer Mundo (como lo auguró Salinas de Gortari y lo difunde Felipe Calderón) pero quién se acuerda de este viejo sin nombre, ¿quién le da de comer?, y lo más importante ¿quién le brinda alegría? Nos podemos morir de tristeza, y sin embargo ¿quién nos recordará? El anciano olvidado (quien nos guió hasta donde cayeron los combatientes guerrilleros) tenía miedo de pedir de comer al grupo, de seguro pensó que lo correríamos de la casa como lo hacen sus sobrinas. Vivimos en un país (México similar a Latinoamérica), donde el olvido de un pueblo (Icatepec) y un anciano, no existen, porque el gobierno (capitalista) sólo los busca para los votos, al igual que el PRI, el PAN, y ahora el PRD a donde se resisten a dejarlo los seguidores de Rafael Aguilar Talamantes del PST, causando pleitos estériles, mientras nos roban el petróleo y el agua, recursos que defenderemos con las garras de las ideas.
Las revoluciones (generalmente) se hacen a causa del hambre, de las enfermedades y por sed de justicia. En México no está lejano este suceso, porque la inmensa mayoría no somos felices, porque padecemos uno de estos males. Uno solo nada, todos juntos todo. Porque tenemos derecho a la alegría. Vamos a cosechar la semilla de Genaro Vázquez. Resistir o morir.
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Consultado en:

miércoles, 21 de abril de 2010

Sobre el bicentenario y el centenario en Guerrero

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CENTENARIO Y BICENTENARIO ¿QUÉ CELEBRAMOS?
Ernesto Ortiz Diego
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El mayor riesgo de jugar con las palabras es quedar atrapado en una jaula de conceptos vacíos. Vistosos, modernos y vivaces pero vanos, insípidos. Juegos de vaciedad premeditada para conjurar la insoportable solemnidad de Aniversarios. Artefactos volátiles, ligeros, que saturan el espacio mediático para transmitir nada: vacío solemne y ruido blanco para conmemorar nada.
En la ciudad de Tixtla, el 24 de marzo, la Secretaría de Educación Guerrero y el Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos de Guerrero, “organizaron” a 200 años, la historia contada hoy, con tres temas: “La toma de Tixtla”, “El paso de Morelos por Tixtla”, y “La participación de Vicente Guerrero en la Guerra de Independencia”, el resultado, un rotundo fracaso. El doctor Alfredo Hernández Alcaraz y el autor de estas líneas, fuimos invitados para contar la historia de estos acontecimientos históricos en 60 minutos, sin embargo, sólo nos permitieron 20 minutos; estos eventos son para levantar la figura sumamente caída de José Luis González, secretario de Educación; además, Delia Garduño, funcionaria del IEEJAG, ignorante, soberbia y autoritaria, prefiere las danzas por encima de la historia contada, como si nuestros insurgentes Morelos, Guerrero, Álvarez, los Bravo, etcétera, hubieran sido danzantes.
Algo de esto ha ocurrido y seguirá ocurriendo en el año de gracia de las celebraciones centenarias. Cita ineludible con la historia de mármol y los bronces que pueblan los panteones y las avenidas del imaginario colectivo.
Obligación calendárica que privilegia los números redondos por centena –lo que explica el oportuno olvido de los 150 años de la Leyes de Reforma cumplidos hace menos de un año-, no obstante que las cifras reclamen cierto grado de verificación y exactitud.
¿Qué celebramos en 2010 además del orgullo nacional de estar haciendo historia para el próximo sexenio y los centenarios que vendrán?
No la consumación de las utopías sino el arranque simbólico de procesos históricos que se prolongan en el tiempo real –por décadas o atravesando un siglo, en el caso de la Independencia- y se condensan en el espacio de una memoria viva por cercana y latente- como ocurre con la Revolución.
Doscientos años de Independencia y Libertad. Cien años de Revolución social e instituciones. ¿Algo que celebrar? Por lo menos la feliz coincidencia de estar vivos y rendir homenaje al paisaje común de identidad y pertenencia. Aunque también, quizá más importante, la oportunidad de ver al país en perspectiva: explorar el pasado y sus laberintos, callejones, rutas paralelas y vías subterráneas, para entender el México de hoy.
Aprovechar el convencionalismo de almanaque para realizar un ejercicio de inteligencia y reflexión plural sin anteojeras. Recuento de los daños, balance y prospectiva. Revisión autocrítica, reconocimiento sin alardes y autovaloración indispensable. Nada más racional y moderado, pulcro y sereno, equilibrado y razonable.
Lamentablemente para todos, no ha sido éste el camino elegido por el gobierno federal y menos el de Guerrero con un gobernador insensible con cinco años perdidos, ni parece haber alternativas de relieve que contribuyan a fijar otros rumbos. Tampoco hay esperanzas de una educación de calidad en la Universidad Autónoma de Guerrero, con un nuevo rector secuestrado por su antecesor inmediato que derrochó millones de pesos para imponerlo, “un maximato” a todas luces y de pocas luces ambos. A la sobriedad republicana y el diálogo informado –que existe y puede constatarse en algunas iniciativas culturales, académicas, editoriales- se ha impuesto el boato de otros tiempos. Una mezcla de chabacanería y vulgaridad, indiferencia y sano esparcimiento.
Sólo que no se trata, como podría sospecharse desde los enclaves del resentimiento mal informado, de una operación destinada a revisar el canon de la historiografía oficial o replantear las claves de la patria. Es algo más sutil y efervescente. Reciclaje de las mejores prácticas priistas en paquete audiovisual para ciudadanía televidente.
Patrioterismo y fuegos de artificio. Show y melcocha. Homenaje sincero a la facundia del jardín retórico. Populismo mediático que, lejos de sorprender, confirma el tono y el talante de los hombres del cambio y el recambio, la continuidad y el continuismo; todo para seguir o peor.

martes, 20 de abril de 2010

¿Y la historia de la Universidad en Guerrero?

En la edición impresa del pasado 14 de abril de 2010, DIARIO 21 publicó en la columna DERROTERO GUERRERENSE la siguiente nota:
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¿Y la historia de la Universidad en Guerrero?
David Cienfuegos Salgado
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Historia aquí, historia allá. 2010 es año histórico o al menos se pretende que así sea. Me pregunto ¿quiénes somos l@s guerrerenses? Concientemente me atosiga la pregunta desde que mi amigo Humberto Santos me la descubrió entre las inconscientes líneas de tantos escritos. Ahora que la Universidad Autónoma de Guerrero cumple 50 años, lo menos que debería hacerse es escamotearle el papel que le corresponde en nuestra historia. Por eso me pregunto siguiendo la línea argumentativa de Humberto, ¿cómo ha influido la Universidad para que seamos l@s guerrerenses que somos y no otr@s o l@s que se supone debiéramos ser?
Sé que es de mala educación atribuir tanta responsabilidad a un ente informe y quizá inexistente, puesto que la Universidad es y fuimos tod@s: alumn@s y emplead@s universitari@s. Mal inicio pues el de darle entidad a la suma de recursos humanos y materiales que ha generado este estado, pero ¿hay otra opción para pensar en serio la Universidad?
Muchas cosas he aprendido de Humberto, quien me tacha de impaciente, quizá en un afán de negarme la calidad de guerrerense al que él concibe como “una rara combinación de rebeldía permanente y paciencia mítica”. Uno de esos aprendizajes, no precisamente el mejor, es el de ponerme a pensar en voz alta cuando estoy frente a grupo, y también el de pensar escribiendo. Y ahora pienso en la Universidad, en nuestra Alma Mater.
Hace unos días al visitar el Colegio de San Nicolás, en Morelia, leía la placa que en testimonio de veneración a Hidalgo suscribieron en 1953 numerosas autoridades escolares. Uno de los firmantes era Alfonso Ramírez Altamirano, director del Colegio del Estado de Guerrero.
A diferencia del espíritu imperecedero atribuido al padre de la patria, para los guerrerenses parece que el Colegio del Estado es si acaso un antecedente sin trascendencia en la historia de la UAGro. Como lo puede ser el Instituto Literario con que iniciamos nuestra andadura como nuevo estado en 1851. Convencidos como estamos que nacimos de la nada, no nos gusta aferrarnos al pasado, porque éste suele jugarnos malas pasadas, especialmente cuando nos recuerda lo que queremos olvidar. Ese es otro aprendizaje: no importa el surco que se recorra, siempre habrá que volver la vista atrás, para poder andar en uno distinto, para no volver a sembrar donde ya hay semilla, para no desperdiciar el poco abono que tenemos.
La UAGro no tiene memoria. Me lo grita el cartel que afirma que en la UAGro estamos de fiesta, pues de los catorce eventos, apenas uno, la presentación de la “Enciclopedia Universitaria”, alude directamente al sujeto que se festeja. ¿Nadie quiere recordar en esta conmemoración qué ha sido la UAGro? Seguramente en otro evento nos dirán lo que entre el 16 y 29 de marzo de 2010 no se quiso decir. No importa cuándo se diga, pero tiene que decirse, la certeza que nos queda es que habrá que preguntarnos qué fue la UAGro y qué es ahora, para poder solventar todos esos temores que parecen empujarnos al abismo de la desesperanza, cuando de cambio, de educación y de futuro se trata.
En la búsqueda de una identidad, veo como la UNAM “apenas” le dobla la edad a la UAGro: 100 años, pero multiplica con creces el ánimo de recordarse hasta el mínimo detalle de su historia. Tan sólo un evento da cuenta de ello “La UNAM en la historia de México” [http://www.100.unam.mx], que permitirá a los universitarios, durante siete coloquios, de marzo a noviembre, pensarse y pensar la Universidad que se asegura ha sido de todos los mexicanos.
¿Acaso estábamos condenados a festejar los 50 años de la UAGro con recitales poéticos y conciertos, con concursos de pintura infantil y con exhibiciones de baile? ¿Acaso sólo cantan, hacen poesía, pintan y bailan los universitarios guerrerenses?
Espero equivocarme y que a la vuelta de la esquina, desde aquí, estemos invitando a los guerrerenses a escuchar a los universitarios decirnos cómo la UAGro surgió, cómo sobrevivió en sus luchas, quiénes fueron las mujeres y hombres que le enaltecieron, cómo contribuyó a construir este estado, cómo transformó nuestras vidas y, sobre todo, cómo hará para construir un futuro que valga la pena.
Ojalá pronto escuchemos a los universitarios de tiempo completo decirnos que están comprometidos a sacar a la UAGro del fondo del pozo dónde algunos la han puesto. Eso bastaría, para que en esta primavera, alejemos el espectro de la mediocridad que se nos revela cuando pensamos desde una sucesión rectoril donde se ufanan los ganadores frente a los perdedores. ¿Quién ganó, quién perdió? Parece ser que perdimos todos. Aquí coincido con algunos profesores universitarios, estamos ante la paradoja de que años de esfuerzo institucional, que lo ha habido nadie puede negarlo, fueron echados a la basura porque en la UAGro había que elegir cada 3 o 4 años un rector.
En el siglo XIX, ante la imposibilidad intelectual de la universidad de formar los cuerpos necesarios para la discusión que ameritaba el país, fueron los colegios e institutos de los estados los que proporcionaron una pléyade de librepensadores: los liberales del mediodía decimonono en su mayoría surgieron de tales centros. ¿Qué pasará en el siglo XXI? ¿Serán capaces las universidades estatales, entre ellas la UAGro, de formar esos recursos que requieren sus pueblos? Para responder esto, bueno es rememorar lo que ha sido la UAGro, lo que pudo ser la UAGro, ahora que es tiempo.

Sobre los procesos electorales de este año

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¡Así arrancan!
César Julián Bernal
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Para el análisis de cómo arrancan las 15 elecciones que habrá este año en nuestro país, buscamos en las encuestadoras “Consulta Mitoksky”, “Demotecnia” y “Parametria”, sin embargo sólo la empresa “Gabinete de comunicación estratégica”, tiene datos del inicio de las campañas en el mes de abril.
Veamos Yucatán su importancia radica en abre la disputa político- electoral el 16 de mayo con (106 alcaldías y 25 diputados locales); por ello, iniciamos con el municipio de Mérida. A la pregunta sí el día de hoy (12 abril) fueran las elecciones, para elegir presidente municipal ¿por cuál partido votaría? PAN 22.3 por ciento, PRI 41.6 por ciento, PRD 2.7 por ciento, otro 1.9 por ciento, anulara su voto 1.8 por ciento, ninguno/ no irá votar 9.7 por ciento, no sabe/ no contestó 20 por ciento; ahora por candidatos Angélica Araujo Lara (PRI-PVEM) 45.6 por ciento, Beatriz Zavala Peniche (PAN) 23.8 por ciento, Eduardo Sobrino Sierra (PRD) 1.8, hay otros candidatos como Israel Izquierdo Sosa (CONVERG), Jorge Alberto Pérez Villamil (NUEVA ALIANZA) y Jazmín Gaspar Góngora (PT) quienes tienen porcentajes son muy bajos; de la encuesta en análisis es importante observar el número que no sabe o no contesto que es de 20 por ciento, que comúnmente son los indecisos y es el voto en disputa. Por lo pronto la ventaja del PRI sobre el PAN es de 2 a 1.
En el estado de Oaxaca, a la pregunta sí el día de hoy (12 de abril) fueran las elecciones, ¿por cuál partido votaría? PAN 14.3 por ciento, PRI 41.5 por ciento, PRD 20.7 por ciento, PT 1.3 por ciento, PVEM 1.8 % CONVERGENCIA 0.7 por ciento, NUEVA ALIANZA 1.8 por ciento, otro 1.2 por ciento, ninguno 5.0 por ciento, anulara su voto 1.8 por ciento, no sabe/ no contestó 9.8 por ciento; ahora por candidatos Gabino Cue Monteagudo “Unidos por la Paz y el Progreso” (PAN, PT, CONVERG, PRD) 39.8 por ciento, Eviel Pérez Magaña “Unidos por la Trasformación de Oaxaca” (PRI PVEM) 44.3 por ciento, Irma Piñeyro Arias (PANAL) 2.8 por ciento, María de los Ángeles Abad Partido Unidad Popular 0.2%, no sabe / no contesto 12.8 por ciento. Del análisis a esta encuesta, se puede decir que es una elección más cerrada tan solo 4.5 por ciento de diferencia y con un porcentaje de indecisos entre el 9.8 y 12.8 por ciento, por lo que seguramente se va cerrar mucho más la elección.
En el estado de Veracruz, a la pregunta sí el día de hoy (13 de abril) fueran las elecciones, ¿por cuál partido votaría? PAN 19.6 por ciento, PRI 43.9 por ciento, PRD 4.9 por ciento, CONVERGENCIA 1.7 por ciento, otro 0.4 por ciento, anulara su voto 2.1 por ciento, ninguno/no irá a votar 5.9 por ciento, y no sabe/ no contestó 21.5 por ciento; ahora por candidatos Javier Duarte (PRI, PVEM) 44.8 por ciento, Miguel Ángel Yunes (PAN NUEVA ALIANZA) 21.1 por ciento, Dante Delgado (PRD) 6.2, no va a votar 1.1%, ninguno 9.4, y no sabe / no contesto 17.4 por ciento; en esta encuesta observamos el 2 a 1 del PRI sobre el PAN, además de que este partido va con candidato propio y en alianza solo con Nueva Alianza, sin embargo observamos el voto de los no sabe o no contestó oscila entre el 21.5 y 17.4 por ciento, por lo que mucho va a depender del desarrollo de la dinámica de las propias campañas para ver que alianza triunfa.
En el estado de Chihuahua, a la pregunta si el día de hoy (14 de abril) fueran las elecciones, ¿por cuál partido votaría? PAN 21 por ciento, PRI 43.8 por ciento, PRD 1.7 por ciento, PVEM 1.5 por ciento, otro 3.3 por ciento, anulará su voto 1.7 por ciento, ninguno/no irá a votar 14.7 por ciento y no sabe/ no contestó 12.3 por ciento; ahora por candidatos César Duarte Jaquez (PRI, PVEM, PANAL, PT) 46.5 por ciento, Carlos Borruel Vaquera (PAN) 26.2 por ciento, Luis Adolfo Orozco O. (PRD) 2 por ciento y no sabe / no contesto 25.3 por ciento. En esta encuesta se observa el 2 a1 del PRI sobre el PAN, y un dato interesante es la agrupación de partidos que logra César Duarte a su favor, sin embargo nada está dicho, toda vez que el porcentaje de los indecisos fluctúa entre el 12.3 y 25.3 aunque la diferencia es considerable.
En el estado de Puebla, a la pregunta si el día de hoy (14 de abril) fueran las elecciones, ¿por cuál partido votaría? PAN 20.2 por ciento, PRI 32.7 por ciento, PRD 6.7 por ciento, PVEM 1.2 por ciento, PT 2 por ciento, anulará su voto 4.8 por ciento, ninguno/no irá a votar 7.9 por ciento y no sabe/ no contestó 23.7 por ciento; ahora por candidatos Rafael Moreno Valle “Compromiso por Puebla” (PAN, PRD,CONVERG y PANAL) 26.4 por ciento, Javier López Zavala Puebla Avanza”(PRI- PVEM) 35.5 por ciento, Armando Etcheverry (PT) 3.5 por ciento, y no sabe/no contesto 16.71 ciento. En esta encuesta se observa cuanto tiene que remontar la alianza “Compromiso por Puebla” para alcanzar a la alianza “Puebla Avanza” y la lucha electoral se centrará en el porcentaje de los indecisos que oscila entre el16.71 y 23.7por ciento, ahora bien es interesante observar el alto porcentaje que anulará su voto y que no va a votar bien valdría la pena para los partidos, candidatos y alianzas saber por qué y revertirlo a su favor.
Finalmente termino señalando que las encuestas son una radiografía del momento, pero de aquí al super domingo 4 de julio de 2010 falta precisamente el desarrollo de las campañas electorales, nada está dicho, veremos que quiere la ciudadanía en el día de la verdad “la Jornada Electoral”, por lo pronto ¡así arrancan!

martes, 13 de abril de 2010

Construyendo utopías, de David Cienfuegos Salgado

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Construyendo utopías
David Cienfuegos Salgado
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Leí a Mario Bunge esta mañana. Deleita su forma de pensar y de hacernos ver “realmente en realidad” las cosas que nos rodean y que aun tocándonos resultan ajenas. Sus palabras certeras son preámbulo perfecto para pensar en qué puede decirse sobre la educación y la ciencia en nuestro estado de Guerrero, aunque puede predicarse para todo México, de muchos otros temas.
Algunas reflexiones de Bunge nos dejan algo claro: hay que detenerse a pensar, pues éste es el momento crítico que antecede a la creación. Ninguna duda cabe que la distancia entre lo que se piensa y aquello que se crea, resulta de trascendental importancia para una región que tiene pocos recursos y por tanto el deber de maximizarlos. Pero incluso hay que ir más allá de lo pensado y de lo creado: lo realizado.
En el ámbito educativo y científico, no cabe duda que hay que revisar lo que se ha pensado y creado en nuestro estado. Los proyectos han sido variados, muestra evidente de una riqueza de pensamiento. En cambio, los resultados, lo realizado ha sido poco. ¿Somos pensadores incapaces de llevar a la práctica nuestras utopías? ¿Cuántas utopías no hemos pensado en Guerrero? Educativas, culturales, universitarias, socialistas, turísticas, municipales, lucrativas, gubernamentales… ¿Cuántas hemos logrado?
Me detengo en aquella que tienen que ver prácticamente con todos los guerrerenses. Me detengo en lo que significa la Universidad Autónoma de Guerrero. Utopía sesentera que se trocó en apenas un vestigio de lo que pudo ser.
2010 marca el quincuagésimo aniversario de la Universidad Autónoma de Guerrero [UAGro]. Institución en la cual se han formado y forjado miles de ciudadanos. Sus aulas recibieron a mis padres, a cuatro de mis seis hermanos, a mi esposa y a mí. A muchos de mis mejores amigos ahí los conocí. Me siento orgulloso de eso, pero no puedo obviar que está lejos, muy lejos de ser la universidad que necesitamos los guerrerenses o los mexicanos para salir adelante, situada como pocas en el fondo del pozo de los indicadores de excelencia a que nos tienen tan acostumbrados hoy día.
En un reciente libro, en homenaje al maestro Miguel Ángel Parra Borbón, escribía que hay una frase atribuida a Augusto César Sandino, quien afirmaba que si hubiera cien hombres que amaran a Nicaragua como él lo hacía, entonces Nicaragua sería libre por completo. Mencionaba la necesidad de encontrar también a cien universitari@s que amaran tanto a la UAGro que la tuvieran en un alto concepto en la construcción de un futuro mejor para los surianos, que pudieran sacarla de ese pozo y elevarla a mejores posiciones.
En la encrucijada política, la Universidad que conoció Parra Borbón en sus inicios como profesor, ha sido sepultada. Pueden hacerse oídos sordos, pues como dicen algunos: quienes no estamos en la UAGro “no tenemos derecho” a participar en su vida. ¡Cuán equivoca es tal idea! La UAGro es de todos los guerrerenses, no es patrimonio de unos cuantos, aunque así haya sido visto desde hace muchos años por unas cuantas camarillas de sedicentes universitarios.
Si alguien piensa que la UAGro fue una utopía de unos cuantos, bien por ellos. Pero esa utopía se convirtió en una realidad de muchos, de todos, porque los recursos con que viven (o sobreviven) alumnos y académicos no sale de otra parte sino de los bolsillos de todos. Ni más ni menos. Pero si eso no es suficiente, debería serlo el advertir la alta probabilidad de que nuestros hijos, sobrinos, nietos y amigos sean alguna vez alumnos ahí.
A la distancia, me parece que es tiempo de reflexionar sobre la UAGro, quizá para seguir construyendo utopías en torno al papel que le corresponde jugar en este nuevo siglo. Para discutir las apuestas que deben hacerse para que las siguientes generaciones de académicos superen a las actuales, lo mismo en términos de eficiencia que de compromiso, pues de ambas se nutre el espíritu universitario. Cuantitativa pero especialmente cualitativamente.
La utopía de un académico que deje piel y alma en las aulas de la UAGro se ha hecho realidad en más de una ocasión: díganlo si no los buenos maestros que tuve en las aulas de la entonces Facultad de Derecho, díganlo si no aquellos que siguen embarcados en el proyecto, remando todos los días, sin desazón, mientras algunos han dejado caer los brazos y se han abandonado a la soledad del estipendio quincenal y la espera inmortificada de la pensión de retiro. Con éstos es vana e impensable una utopía; con aquéllos, es posible idealizar un futuro mejor, una universidad mejor.
Seguimos pendientes de las utopías, porque sólo de esa manera podemos vivir. Que la mejor de ellas sea ese ideal al que no debemos renunciar: encontrar en la Universidad el espacio idóneo para construir nuevos mundos y ponerlos a prueba; seguir intentando desde la academia dar respuesta a las inquietudes que nos suscita esta realidad que nos avasalla.
Ojalá pronto se logre que la UAGro sea ese espacio, vital y necesario en los días que corren, urgidos de utopías hechas realidad. Sus 50 años lo ameritan.
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domingo, 11 de abril de 2010

Diez preguntas para el actual rector de la UAG, de Floriberto González González

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Diez preguntas para el actual rector de la UAG
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Estimado Dr. Arrizon,
A continuación le hago llegar diez preguntas de las que espero respuesta. De no ser así, al menos que le sirvan para la reflexión.
1. ¿Su administración será conformada con los mejores profesionistas universitarios, aunque sean de las corrientes que lo impusieron en la rectoría, o serán los mismo de siempre, sólo que más viejos, obesos unos, artríticos otros, y mañosos e improductivos la mayoría?
2. ¿Seguirá existiendo la comisión de asesores, como refugio de sus cuates más cercanos, derrochando los pocos recursos de la Universidad, aunque no sirvan para nada, o desaparecerá dicha comisión?
3. ¿Se atreverá usted a revisar la plantilla de trabajadores junto con los sindicatos, tanto de académicos como de administrativos y de intendencia, en cada uno de los centros de trabajo, para ver quienes son unilaterales que entraron en los últimos seis meses, o fueron recategorizados o basificados para beneficiarlo en este proceso electoral, fuera de la norma?
4. Ante el desfalco millonario que sufre la UAG ¿Se le fincarán responsabilidades al ex rector Arturo Contreras?
5. ¿Llegará a cada una de las Unidades Académicas su Plan de Trabajo 2010-2014, para su conocimiento y análisis?
6. La beca al desempeño docente ¿Seguirá siendo jineteada y pagada cuando se les de la gana, o ahora si se pagará puntualmente?
7. ¿Llenará usted de personal de confianza la rectoría, y en particular sus oficinas con muchachit@s para resguardarla como si fueran porritos de tercera?
8. ¿Ahora si se atreverá usted a visitar los posgrados, cosa que no hizo durante su campaña?
9. ¿Qué hará con los universitarios que cobran en la UAG, pero se dedican de tiempo completo a hacer política partidista, o de aquellos que cobran pero no trabajan?
10. ¿En verdad se convocará al IV Congreso General Universitario, de manera plural y democrática, y se someterá a sus resolutivos?
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Atentamente
Dr. Floriberto González González
CIPES-UAG

Sobre Zapatistas en Guerrero

En la edición del 11 de abril de 2010, LA JORNADA GUERRERO publicó la siguiente nota:
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Zapatistas en Buenavista de Cuéllar, Guerrero
Sergio Lugo
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Zapata junto con Villa y Ricardo Flores Magón, representan para mí lo más esencial de la Revolución Mexicana. Emiliano Zapata murió asesinado el 10 de abril de 1919, se cree que por órdenes de Carranza. Para contribuir al debate sobre el zapatismo, presento una versión negativa sobre esos revolucionarios contada por gente del municipio de Buenavista de Cuéllar, Guerrero. A la conclusión que llego es que los zapatistas que mencionan eran personas que no siguieron el ideario de Zapata en cuanto a justicia y libertad, sino del bandidaje como el general Pedro Saavedra y el coronel Julio Pineda.
Me baso en el relato titulado Epopeya escrito por José Figueroa Ayala, quien nació en los Amates, Guerrero. Él contaba con 17 años cuando comenzó el conflicto entre Buenavista y los zapatistas, participó en el movimiento armado desde el 30 de abril de 1917 al 10 de enero de 1918. Posteriormente se dedicó a la minería. Él ya falleció por lo que su hija Eva Figueroa Velasco me hizo llegar dicho documento.
También me valgo del libro Historia de Buenavista de Cuéllar, escrito por Héctor I. Arizmendi Nieto. El texto no tiene la fecha de su publicación ni la editorial, pero leyendo su presentación, al parecer salió en 2002.
Buenavista de Cuéllar colinda con Iguala, Huitzuco, Taxco y Morelos. Fue fundada el 30 de mayor de 1720 por familias españolas y cristianas. Se caracteriza por su bello paisaje y la hermosura de sus mujeres.
Cuenta José Figueroa que en enero de 1917 por órdenes de Carranza, entonces presidente de México, sus tropas salieron de Guerrero, por lo que los zapatistas se apoderaron de Buenavista, bajo las órdenes del general Pedro Saavedra, apodado el “barbas de oro” quedando como jefe de esa plaza el coronel Julio Pineda. Ellos le exigieron a Buenavista un pedido de doscientas cargas de maíz y diez yuntas, si no cumplían se llevarían a la fuerza a diez mujeres.
Arizmendi informa que por esas razones se reunieron el 10 de abril de 1917 en Tenaño, Ambrosio Velasco, Miguel Figueroa y cuatro más. El general Saavedra ordenó al coronel Pineda que fusilara a 10 personas si no cumplían con su pedido. La noche del 29 de abril se atrincheró todo el pueblo para esperar a los zapatistas puesto que la mañana siguiente era el día de entrega del pedido. Fue nombrado Gabriel Velasco jefe de la lucha de Buenavista. José Figueroa narra arduamente la batalla entre el pueblo y los zapatistas a lo que él llamó el “día glorioso del 30 de abril”, donde fueron derrotados los zapatistas y fusilado el general Palacios. Ese día lo festeja el municipio.
Continuando con el relato, el pueblo pidió ayuda al presidente Carranza, él decidió ayudarlos. Por los rumbos de Iguala, andaba huyendo el general ex zapatista Lorenzo Vázquez, puesto que tenía diferencias con Emiliano Zapato. Viendo la situación de Buenavista, el general Vázquez quiso aprovecharse de ellos. El 4 de mayo, cerca de ahí, otro general zapatista llamado Victoriano Bárcenas, habló con Melesio Aranda y varios más de Buenavista, ellos le explicaron que estaban armados debido a la crueldad del general Saavedra. En Buenavista el general Bárcenas les dijo que para que Emiliano Zapata les creyera que no eran carrancistas, le remitieran vivo o muerto al general Vázquez, ya que el zapatista creía que estaban con el disidente. Bárcenas le regaló un caballo a Gabriel Velasco y ofreció no molestarlos, cosa que cumplió.
Mientras tanto al percatarse la gente de Buenavista que el general Vázquez los iba a traicionar, lo tomaron preso pero como éste se resistió lo mataron. Le mandaron el cadáver a Zapata en Tlaltizapan, Morelos, quien lo mandó colgar por traidor.
El 10 de mayo Emiliano Zapata en la hacienda de Santa Fe, habló con unos ancianos de Buenavista, ellos le explicaron los motivos de su levantamiento. Zapata accedió y puso al mando de ese poblado al general Benigno Abúndes, a quien José Figueroa consideró como “hombre honrado y de buen corazón”. El 5 de junio se enteraron que el general Silvestre Mariscal de parte del gobierno, estaba en Iguala para auxiliar a Buenavista, por lo que Melesio Aranda, Filiberto Figueroa y Faustino Trujillo le mandaron un mensaje y mezcal al general Benigno Abúndez en el que le agradecían su protección y le pedían que abandonara su pueblo, él aceptó.
El general Mariscal ascendió a su ejército constitucionalista a Gabriel Velasco como capitán, Ezequiel Velasco y Miguel Román como capitanes primeros, entre otros. Unos más no recibieron ningún pago. Todos ellos se enfrentaron al general Saavedra que seguía cometiendo brutalidades. La batalla final fue el 10 de enero de 1918 en la que el pueblo de Buenavista junto con carrancistas, derrotaron a los zapatistas, esta epopeya también la narra detalladamente José Figueroa. A partir de esa fecha los zapatistas se fueron alejando de Buenavista, Guerrero.
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Puede consultarse en:

jueves, 1 de abril de 2010

Por los pueblos y los caminos del sur

En LA JORNADA GUERRERO, del 01 de abril de 2010, aparece la siguiente nota:
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Por los pueblos y los caminos del sur
David Valtierra Arango
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En anteriores escritos, he denunciado la situación que vivimos los pueblos originarios, los llamados pueblos indígenas, pero no sólo nosotros, sino en general es la situación que se vive en las sociedades capitalistas. Una y otra vez hemos denunciado la situación de explotación irracional a que somos sometidos y me refiero no sólo a la de nuestra fuerza de trabajo, sino al despojo y a la explotación de nuestros recursos naturales. Todos lo sabemos: la prosperidad de los países de “primer mundo” se debe al despojo a los países “subdesarrollados”, la que bonanza de los de arriba, se basa en la explotación y en el despojo al pueblo.
Para poner un ejemplo muy específico de cómo funcionan las cosas en este país, hago de su conocimiento esta situación:
Desde hace más de cinco años se ha estado saqueando de manera irracional la grava y la arena del río Santa Catarina o río Verde, un río que nace en las montañas de la Costa Chica y que desemboca en el Oceano Pacífico, este río ha dado vida a las comunidades amuzgas, mestizas y afromexicanas que están asentadas en sus riberas, éste sirve, en algunos puntos, de límite entre Guerrero y Oaxaca. Ha sido saqueado, robado sus recursos sin el consentimiento de las comunidades. Los saqueadores tienen nombre: Jonhatan Torres Rocha, hijo de la cacique y actual diputada local por el PRI Aceadeth Rocha Ramírez; Rey Hernández García, ex presidente municipal de Tlacoachistlahuaca y ex diputado local por el PT; Paul Nolasco Velasco prominente empresario oaxacaqueño de Cacahuatepec; Pedro Torres Martínez, Juan Carlos Rivera López, Salmeron Sandoval y Antonio Melo Vargas de Ometepec; Luis Sotelo Rendón de Huixtepec. Varios de los saquedores han sido autoridades locales, funcionarios o empresarios de constructoras. Estas personas no sólo han violado los usos y costumbres de las comunidades y Ley Agraria, sino la misma Constitución y las leyes secundarias como la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Ley de Protección al Medio Ambiente entre otros, sin mencionar los convenios internacionales como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pues debido a la excavación que las máquinas hacen en el río han provocado muertes por ahogamiento, han “privatizado” el acceso al río, ha disminuido la humedad de las parcelas de siembra que se ubican a la orilla, la fauna acuática está siendo gravemente afectada, sin mencionar la corrupción que se hace con esos materiales saqueados. Me explico con un ejemplo: Jonhatan Torres Rocha a la sombra del poder de su madre se ha hecho de una de las constructoras más grande de Costa Chica, entonces a través del poder que ostenta su madre, la dos veces alcaldesa de Xochistlahuaca y varias veces diputada local, Aceadeth Rocha Ramírez, a su hijo se le conceden prácticamente todas las obras de construcciones como de carreteras, los programas como Piso Firme, y muchos otros, entonces el negocio es redondo, pues saquean los materiales del río sin costo alguno, los meten en las obras (por cierto de muy mala calidad) y se cobran y se pagan con los recursos del pueblo.
El caso del río Quetzala también conocido como río San Juan, la historia del saqueo de sus recursos pétreos es peor, pues data de hace más de 20 años: han acabado con la fauna acuática, las tierras de humedad están en peligro, los accesos privatizados, los propios ejidatarios no pueden disponer de materiales para las necesidades de su casa, de su comunidad, los que han denunciado esta situación han sufrido de la represión caciquil y judicial. Los principales causantes sonApolonio Álvarez Montes, ex alcalde de Igualapa, Francisca Montalván Prudente, madre del actual alcalde perredista de Ometepec, Norberto Rodríguez Cruz, alías El Pagua, Marcos Alonso Cruz, entre otros.
Esto ha estado ocurriendo sin que estos saqueadores cuenten con los trámites formales ante la CNA, ni el permiso de la Semarnat, pero sí con la pasividad, complicidad y corrupción de las mismas dependencias y de las autoridades en la materia como es la Profepa y la PGR, así también las autoridades locales y el gobierno del estado, pues desde principios de marzo de 2009 se les dio aviso formal, hasta la fecha prevalece esta situación, sin que las mismas hayan tomado alguna acción decisiva al respecto.
Lo que ha detenido el saqueo del río Santa Catarina es la organización de las comunidades pues el año pasado se conformó el Frente de Comunidades Indígenas en Defensa de los recursos naturales del Río Santa Catarina. En el caso del río Quetzala, con las movilizaciones y denuncias del Frente de Comunidades en Defensa del Río Quetzala ha disminuido un poco el saqueo, pero sin que las autoridades correspondientes hagan algo al respecto, a pesar de las minutas de acuerdos que se han firmado con los Frentes, a pensar de las demandas que se han interpuesto, al contrario, al verse afectados en sus intereses los saqueadores han respondido con amenazas en contra de los que hemos participado en la defensa de nuestros derechos, en contra de los que han ejercido el derecho a denunciar en las instancias correspondientes y ante los medios la explotación, hasta los periodistas que han publicado sobre la situación han sidos agredidos y amenzados, entonces, no hay duda de dónde viene la violencia en contra de las y los defensores.
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Puede consultarse en:

martes, 30 de marzo de 2010

Una reflexión cultural para Guerrero y los guerrerenses

Una reflexión cultural para Guerrero
David Cienfuegos Salgado
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De nuevo en Colima. Entrada por salida. Pero ahora sin anécdota gastronómica, aunque sí envidias palpables. Gracias a Leticia Barragán conocí a José Miguel Romero de Solís. Nada del otro mundo: un historiador local, hombre entrado en años, con un entusiasmo adolescente. Investigador nato de visión extraordinaria.
Me llevó por pasillos y rincones de la Casa del Archivo y con gesto amable, luego de saber mi interés por la historia, me obsequió un libro pequeño “Escritos y escritores de la Casa del Archivo”. Me contó en quince minutos, veinte a lo más, sus aspiraciones para hacer de la Casa del Archivo una institución más atractiva para investigadores y público en general. Tuvo el detalle de contarme sobre los antecedentes, sobre los proyectos y sobre algunos de sus colaboradores. Me mostró las labores que llevan a cabo para cuidar libros, documentos y todo lo que constituye el acervo histórico de la institución. Después, simplemente se despidió y volvió a su cubículo, quizás a seguir leyendo. Me agrado su figura y personalidad. Franco, abierto, soñador. Hombre de pasado y futuro.
Compré algunos libros en la Casa del Archivo y me fui a preparar mi plática de la tarde. Con las premuras del caso concluí mi charla sobre Juan Álvarez en la Casa de la Cultura Jurídica y me dispuse volver al Distrito Federal. El vuelo fue tranquilo y me permitió leer el libro obsequiado, breve pero sustancioso. Se trata de una suerte de catálogo de las obras escritas y publicadas bajo el sello de la Casa del Archivo.
Aquí empieza la envidia.
Ya me había dicho Romero de Solís que la Casa del Archivo contiene el Archivo Histórico del Municipio de Colima, en cuyo acervo se conservan miles de documentos: el legajo más antiguo es de 1535. Los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, ahí se dan la mano. No sólo fondos documentales, sino también bibliotecas enteras, fotografías e incluso obras artísticas están ahí reunidas. ¡Qué envidia, de verdad! Un simple archivo municipal, pero ¡qué centro cultural!
Seguí leyendo. El primer trabajo publicado data de 1985, hace un cuarto de siglo, de la pluma de mi anfitrión: “La Alcaldía Mayor de Colima”. Desde entonces hasta la fecha conté más de setenta trabajos. De todo tipo, de toda época. El mérito es mayor porque ví como el afán de unos cuantos ha logrado consolidar una institución.
Afán creativo. Imaginación en acción. Ellos mismos, los investigadores y unos cuantos ayudantes, construyendo una bibliografía para Colima. Con los rudimentos mínimos, pero con una guía inspiradora. ¡Qué envidia!
Miro afuera. En las alturas, insisto, todo se ve igual aunque tan diferente. Las luces de los pueblos de este país inmenso y colosal parecen cuestionarme, ¿por qué en Guerrero no?
De manera involuntaria recuerdo anécdotas: aquellos libros pudriéndose en los sótanos de lo que ahora es el Museo Regional del Guerrero; aquellas obras “desechadas” de las bibliotecas universitarias porque algunos guerrerenses las consideraron obsoletas e indignas de ocupar un espacio en los acervos de la Universidad Autónoma de Guerrero y terminaron en aquellos bidones a la espera de que el carro de la basura se deshiciera de ellos. Pero también me preguntó dónde habrán quedado no pocas colecciones de oficinas e instituciones públicas que de un trienio o sexenio a otro han desaparecido (aprovechando que no hay un inventario posible ni confiable).
¿Por qué nunca mi amigo Jorge Alberto Sánchez Ortega hizo realidad aquel proyecto de una biblioteca dedicada a Guerrero? ¿Por qué mi amigo Ricardo Infante Padilla sigue empeñado en construir un acervo mínimo para los guerrerenses, que seguimos escamoteándole el gentilicio a él, que se ha revelado más guerrerense que muchos?
Escribo pues movido por la envidia. Está decidido: enviaré a José Miguel Romero de Solís mi agradecimiento por su ejemplo y espero volver pronto a Colima, para andar los pasillos y escuchar los susurros y enseñanzas que una pequeña Casa del Archivo tiene. Y entonces, cuando la envidia vuelva a hacer presa de mí, escribiré y diré que hace falta que los guerrerenses nos conozcamos y nos reconozcamos, para poder escribir como lo dicen de los Brizuela: desde entonces hubo guerrerenses en esta tierra: hacendados, clérigos, militares hombres de bien, pecadores, patriotas, violentos y pacíficos, ganaderos, comerciantes, arrieros, alcaldes, regidores, alguaciles, diputados, y la última generación de hombres y mujeres vinculados con su pasado, con su cultura, con su futuro.
Ha habido más guerrerenses aun que esos, pero bastaría que una mínima parte de ellos se hiciera presente, lo mismo mestizos que amuzgos, nahuas que mixtecos, o incluso yopes o afromestizos y mulatos. De todos algo hay qué decir. ¿Podremos con ese reto? Ojalá y aunque fuera por un solo lustro de nuestra historia, hubiera interés por rescatar los archivos municipales que hace más de veinte años nos describía Jaime Salazar Adame.
En tanto, me consuela pensar que en Colima llamaron mi atención para que alguien más leyera este reclamo, en alguna parte del sur, en algún rincón de Guerrero.

viernes, 26 de marzo de 2010

Sobre el discurso de Colosio... Veo un México de hambre y sed de justicia...

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Veo un México con hambre y sed de justicia
César Julián Bernal
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Estas palabras fueron pronunciadas por Luis Donaldo Colosio en el Monumento a la Revolución un 6 de marzo de 1994, hoy en el año del bicentenario y centenario de la Independencia y la Revolución Mexicana todavía tienen vigencia, y qué mejor momento para recordar, que en el 16 aniversario luctuoso de su partida; cuando en nuestro país de 106 millones de mexicanos la mitad vive en pobreza, y una cuarta parte en extrema pobreza, y sin embargo tenemos al hombre más rico del mundo; cuando pertenecemos al club selecto de la OCDE, y sin embargo hay mucha gente que vive con dos dólares al día si bien le va.
Hace 16 años Luis Donaldo Colosio dijo “me he encontrado con el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas; el México de las esperanzas, el que exige respuestas, el que ya no puede esperar”, 16 años después seguimos esperando esas respuestas, 16 años después hay mayores reclamos, mayores agravios y muchas demandas. Hace 16 años en ese célebre discurso Luis Donaldo hizo una radiografía cruda de México en la forma siguiente: “Yo veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso...; un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. Un campo empobrecido, endeudado…., un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan…..; un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación y de preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción…; un México de mujeres que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen; mujeres con una gran capacidad, una gran capacidad para enriquecer nuestra vida económica, política y social. Mujeres en suma que reclaman una participación más plena, más justa, en el México de nuestros días. Un México de empresarios, de la pequeña y la mediana empresa, a veces desalentados por el burocratismo, por el mar de trámites, por la discrecionalidad en las autoridades….un México de profesionistas que no encuentran los empleos que los ayuden a desarrollar sus aptitudes y sus destrezas. Un México de maestras y de maestros, de universitarios, de investigadores, que piden reconocimiento a su vida profesional, que piden la elevación de sus ingresos y condiciones más favorables para el rendimiento de sus frutos académicos; técnicos que buscan las oportunidades para aportar su mejor esfuerzo…”.
16 años después en la lectura y relectura de este discurso, se puede decir, sin temor de equívoco alguno, que esa radiografía sigue intacta, y mucho más grave; uno como simple ciudadano se da cuenta que muchas cosas no han cambiado en México a pesar de la alternancia política que tanto se vendió, esas comunidades indígenas, esos campesinos, esos jóvenes, esas mujeres, esos maestros y maestras, esos universitarios siguen esperando respuestas, tan sólo basta salir a las calles, ir a las escuelas, comunidades, pueblos o ciudades.
Es cierto, vivimos en un país democrático, sin embargo de que nos sirve esa democracia, que no se traduce en lo que el constituyente de 1917 quiso: “un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”; tal pareciera que la democracia de México es sigue y siendo esa fría estructura jurídica y régimen político; que se traduce sólo en democracia electoral, como dijo Luis Donaldo Colosio hace 16 años, y hoy lo retomo, existe “Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.
Aquí podemos y debemos preguntarnos que tanto ha cambiado nuestro país, estado municipio o comunidad.
Finalmente el discurso del 6 de marzo de 1994 marcó una esperanza que es justo recordarla hoy. México tiene “ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan. Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso”.
Sí, es cierto, 16 años después México sigue de pie, con esperanza, con un “México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones. Los problemas que enfrentamos los podemos superar”, pero la última palabra la tiene usted lector, la tenemos todos.

martes, 23 de marzo de 2010

Una opinión más: La UAG sometida, de Jorge Salvador Aguilar

En la edición del 23 de marzo de 2010, EL SUR publica la siguiente nota:
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La UAG sometida
Jorge Salvador Aguilar
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Durante las primeras décadas de gobiernos posrevolucionarios, en Guerrero se estableció una de las expresiones más autoritarias de éste, controlada por el ala carrancista, es decir, una de las más conservadoras del movimiento triunfante. A esta corriente la caracterizaba su atraso político, la instrumentación de algunas medidas populistas, como el reparto de tierra, pero donde el argumento principal para ejercer el control de la sociedad era el uso de la fuerza selectiva.
A lo largo de los primeros treinta años del nuevo régimen, estos métodos fueron eficaces para mantener bajo control la protesta social, pero a partir de finales de la década de los cincuenta surge en el estado un movimiento social de tal fuerza, que esos métodos resultan insuficientes para mantener la gobernabilidad; reacio a ampliar los espacios de participación que exige el movimiento, durante toda la década de los setentas, el Estado inicia una guerra de baja intensidad contras los sectores más radicales de éste.
Con instituciones democráticas inexistentes, con una organización política localizada en pequeños núcleos campesinos y magisteriales, con partidos políticos en la clandestinidad, acosada por el caciquismo, perseguida por los cuerpos represivos, la disidencia se refugia en el campus universitario, convirtiendo a la UAG a lo largo de casi dos décadas en una especie de partido político alterno, desde donde el movimiento social dio una enconada lucha contra el régimen autoritario.
Aún falta una investigación seria que haga un balance de esta lucha, pero es indiscutible que a nivel político la UAG hace un aporte importante al desarrollo de la democracia en el estado, pues aporta la mayoría de los cuadros dirigentes de 1988, y luego del PRD. Pero no podemos afirmar lo mismo en cuanto a su tarea central: la educación.
La represión que ejerce el régimen sobre la universidad durante la década de los setenta y la primera mitad de los ochenta es tan violenta, que para poder sobrevivir, el movimiento universitario prioriza la actividad política por sobre la académica, lo que deteriora de tal manera su tarea sustancial, y veinticinco años después la institución y la sociedad guerrerense aún sufren las consecuencias.
Aunque hace ya más de cuatro lustros que la universidad ha “normalizado” su actividad, su dinámica actual sigue determinada por una buena parte de los usos y costumbres que normaron su vida durante la confrontación con el régimen autoritario: sectarismo, reparto de cuotas de poder, priorizar los compromisos políticos sobre los académicos, convertir cada elección en una confrontación a muerte, carencia de proyecto de desarrollo académico en todas las corrientes.
Mientras en el país y en el estado se ha establecido la alternancia y una competencia electoral más o menos equitativa, las fuerzas internas de la UAG se siguen manejando con la misma inercia de hace tres décadas: una disputa donde el objetivo central es el control de la universidad, aunque carezcan de proyecto académico, a la altura de las necesidades de la sociedad guerrerense.
Esto mantiene hoy a nuestra máxima casa de estudios del estado en los últimos lugares del ranking de la educación superior del país, prueba de ello es el más reciente proceso electoral para elegir rector, donde predominaron campañas vacías de propuesta y los vicios más pedestres. Pero a diferencia del pasado, en el que al menos en el discurso había una intención de poner a la universidad al servicio de los sectores mayoritarios del estado, hoy ambos contendientes estuvieron guiados por una política pragmática; hacerse del aparato administrativo a toda costa para fortalecer a sus grupos y ser un factor en la política estatal.
Lo anterior fue especialmente claro en la Alianza Ganadora, de Ascencio Villegas Arrizón, que con la protección del poder estatal y echando mano de los peores vicios del viejo régimen: golpeadores, chantajes, amenazas, y ofrecimiento de posiciones, fue a la campaña con la intención de mantener sumisa a la universidad al poder público.
Si durante la administración de Florentino Cruz Ramírez algo se intentó en materia académica, con una tímida reforma, fue echado a la basura en la administración de Contreras, quien, en aras de conseguir más presupuesto, se convirtió en dama de compañía del gobernador; de imponerse el triunfo de Arrizón, como seguramente sucederá a cambio de algunos puestos para los perdedores, el declive de la universidad continuará, para consolidarla como la peor del país.
Aunque es justo decir que tampoco el bloque perdedor, el Gran Frente Universitario, encabezado por Rogelio Ortega Martínez, entusiasmó a los universitarios. Activo participante en el proyecto de Universidad Pueblo, del que fue uno de sus impulsores en aquella etapa histórica del movimiento universitario, en los últimos años Ortega Martínez ha preferido una civilizada subordinación al poder.
Ni la marginación a la que se vio sometido a su paso por la administración zeferinista, como subsecretario de Educación, que lo obligó a renunciar poco después del año de su nombramiento, hicieron entender a Ortega que la disputa por la UAG no era contra Arrizón o Contreras, sino contra el gobernador.
Así pues, no era portándose bien o haciéndole guiños a Casa Guerrero, como iba a conseguir el apoyo de la comunidad universitaria, sino recurriendo a la memoria histórica del movimiento, mediante un proyecto que se comprometa a convertir a la UAG en un instrumento del desarrollo estatal, pero sobre todo al servicio de los sectores mayoritarios; un líder de la sociedad guerrerense en el aspecto técnico, científico e intelectual. Volverla convertir en sede del pensamiento crítico.
El Gran Frente Universitario y su candidato, Ortega Martínez, no entendieron, o no quisieron entender, que hoy la disputa por la universidad es parte de la disputa por el poder en el estado y prefirieron quedar bien con el neocacique, para ver si así les permitía ser sus compañeros de ruta. Hoy tendrán que conformarse con migajas, y Guerrero tendrá que esperar a que surjan nuevas generaciones de académicos menos comodinos.
La sociedad puede derrotar al viejo régimen, puede lograr todas las alternancias, pero mientras no logre impulsar una profunda reforma cultural y educativa, Guerrero seguirá en los últimos lugares del desarrollo nacional. Para ello es indispensable rescatar a la UAG del atraso y la mediocridad en la que la mantienen los grupos que hoy la controlan.
Sé que esto no es políticamente correcto, y que estas afirmaciones pueden causar malestar en muchos amigos, pero parafraseando al prócer diría, la sociedad es primero.
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Puede consultarse en:

Otra opinión sobre el proceso electoral en la UAG

En la edición del 22 de marzo de 2010, EL SUR publica la siguiente nota:
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OTRO PAÍS
Manotazo de Zeferino en la UAG
Tomás Tenorio Galindo
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La enorme y costosa operación política que hizo “ganar” la rectoría de la Universidad Autónoma de Guerrero a Ascencio Villegas Arrizón no puede explicarse sin la participación del grupo del gobernador Zeferino Torreblanca Galindo, uno de cuyos brazos está representado de forma lacayuna por el actual rector Arturo Contreras Gómez.
La intervención directa del grupo de Zeferino Torreblanca en la elección del rector de la UAG se confirma por noticias que circulan en los corrillos del gobierno del estado, según las cuales Carlos Álvarez Reyes, el número dos del directorio zeferinista, se dispone a capitalizar como suyo el “triunfo” de Villegas Arrizón en la sorda y creciente disputa que sostiene contra Armando Ríos Piter por la bendición de Zeferino Torreblanca en pos de la candidatura del PRD a gobernador.
Si la contienda por la Rectoría alcanzó momentos de genuina competencia, ello se debió a la fuerza que Rogelio Ortega Martínez imprimió a su campaña con el objetivo de impedir la imposición de Villegas Arrizón, una amenaza que estuvo siempre en el horizonte de esa elección y que se consumó a ojos vistas el 12 de marzo.
En el esquema de la exacerbada derechización que Zeferino Torreblanca impuso al gobierno del estado, resultaba inconcebible que un universitario de izquierda como Rogelio Ortega pudiera aspirar a dirigir la universidad como en aquellos tiempos de los setenta en que la UAG era considerada por las clases dominantes como un “nido” de guerrilleros. Si a ello le añadimos que Ortega era además un cercano amigo del asesinado Armando Chavarría y era apoyado por su viuda Martha Obeso, se entenderá cuál era el estado de ánimo en el Palacio de Gobierno en torno a la sucesión en la UAG. No importa que Rogelio Ortega sea un académico con prestigio y prendas indiscutibles, adquiridas aquí y en el extranjero.
En esa trama de reproducción de poder, tanto Arturo Contreras como Ascensio Villegas juegan un papel de marionetas y comparsas de intereses políticos que trascienden a la universidad, pues la UAG fue usada por el zeferinismo como una zona de pruebas previas a la disputa por el control del gobierno, y el mensaje que envió es a la vez inequívoco y sombrío: no está dispuesto a entregar el poder, ni una fracción del poder.
Es por eso que pese a las múltiples evidencias del fraude electoral de que se hizo víctima a Rogelio Ortega y a los universitarios, Zeferino Torreblanca y Arturo Contreras tratarán de impedir al costo que sea el reconocimiento de las irregularidades, el desconocimiento del falso triunfo de Villegas y la repetición del proceso, como sería el caso si se impusiera la sensatez y la disposición democrática.
Lo sugiere así el hecho de que arbitrariamente solamente cuatro de los seis integrantes de la Comisión Electoral del Consejo Universitario hayan avalado y anunciado el resultado que da el triunfo a Villegas Arrizón, y que los otros dos hayan sido excluidos de las reuniones de ese órgano en cuyas manos está depositada la legalidad y legitimidad de la elección. Más todavía: nadie supo cuándo, dónde y cómo realizaron esos cuatro integrantes de la Comisión Electoral el cómputo de la elección.
La universitaria Berenice Illades Aguiar denunció que “este fraude se fraguó desde mucho tiempo atrás en la entrega de recategorizaciones, contrataciones, basificaciones, contrataciones unilaterales y manejo de las becas”, y durante la jornada electoral mediante la coacción y compra masiva de votos, así como de la manipulación del padrón electoral. (El Sur, 20 de marzo de 2010).
Todas esas irregularidades fueron expuestas por la planilla de Rogelio Ortega el mismo 12 de marzo a la Comisión Electoral, pero ésta no hizo nada al respecto; no investigó las denuncias, y ni siquiera las contestó, lo que está entre sus obligaciones.
Con una Rectoría y una Comisión Electoral ostensiblemente parciales a favor de Villegas Arrizón, y sin instancias que ante los vacíos de legalidad y legitimidad permitan encauzar las denuncias de fraude, la institucionalidad interna de la UAG quedó aplastada por los grupos al servicio de los intereses del gobernador Zeferino Torreblanca. No es un organismo respetado y respetable el que dice que Villegas Arrizón ganó la contienda, sino un grupo que manifiesta una conducta facciosa. En esas condiciones, el conflicto en la universidad sólo puede escalar.
En la elección del rector no hubo, como arguyen los defensores del “triunfo” de Villegas Arrizón, un clima civilizado y de tranquilidad, pues no puede haberlo en una atmósfera que asfixia el derecho a elegir libremente. En consecuencia no se expresó la voluntad mayoritaria de los universitarios –al menos no a favor de Villegas Arrizón, y en todo caso no es posible saber a favor de quién– y es irresponsable atribuir al grupo de Rogelio Ortega el propósito de desestabilizar a la UAG sólo por demandar la restitución del derecho en el ámbito universitario. Es previsible que Villegas Arrizón busque negociar un pacto con Ortega Martínez con la oferta del tradicional reparto de posiciones en la administración universitaria a cambio de arrojar a la basura las impugnaciones y la denuncia del fraude. Así ha sido siempre, arguyen también los seguidores de Villegas Arrizón, y no tendría porqué ser distinto ahora.
Sin embargo sí es un caso distinto de cualquier otro de los muchos conflictos postelectorales que ha vivido la universidad, e importa mucho que exista conciencia de ello entre los seguidores de Rogelio Ortega y entre los universitarios. Porque en esta ocasión fue el gobernador de la alternancia, que formalmente pertenece al PRD, el que interpuso su poder para sumar a la UAG a su proyecto transexenal, ideológicamente sólo comparable al figueroísmo.
Rogelio Ortega no enfrentó a un sector universitario, sino al grupo en el poder en Guerrero, que pretende perpetuarse mediante las mismas fórmulas de imposición que distinguieron los peores momentos del régimen del PRI. Ninguno de los rectores de la UAG vinculados al PRI en el pasado, significó en los hechos un retroceso tan grande como el que representa hoy Villegas Arrizón por sus compromisos con el zeferinismo. Si por complacer al gobernador Zeferino Torreblanca el rector Arturo Contreras pisoteó la autonomía universitaria, Villegas Arrizón no tendría límites en su servilismo: es el zeferinista ideal, débil y maniatado. Por su origen político, el peor rector que podría tener la UAG. Eso sí es una crisis.
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Puede consultarse en:
http://www.suracapulco.com.mx/opinion02.php?id_nota=6000

Alejandra Cárdenas: La democracia, una utopía en la UAG

En la edición del 23 de marzo de 2010, EL SUR publica la siguiente nota:
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Lamenta la maestra emérita Alejandra Cárdenas que la democracia es una utopía en la UAG
Berenice Reyes
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Chilpancingo
La maestra emérita Alejandra Cárdenas Santana lamentó que a 38 años de la lucha emprendida en 1972 y tras las “irregularidades” en el pasado proceso electoral por la Rectoría, la democracia sigue siendo una utopía en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).
La integrante del desaparecido Partido de los Pobres que encabezó Lucio Cabañas Barrientos, dijo que las irregularidades en el proceso electoral pasado por la Rectoría no se habían visto antes, “incluso el rector Arturo Contreras ganó por amplio margen y nadie se opuso y en este caso es muy diferente”.
Dijo que si es verdad que el rector Arturo Contreras Gómez está a favor de la democracia, una actitud mínima favorable es revisar las denuncias que se han hecho, “porque dan cabida a las violaciones e inconformidades, ¿de qué otra manera podemos llegar a la democracia?”.
La maestra emérita recordó que una Universidad con los problemas electorales de ahora no es algo que buscaban los jóvenes que lucharon por la autonomía y la democracia universitaria, “aspirábamos a que la Universidad fuera ejemplo de democracia y no se ha cumplido. Un proceso que se inició en 1972 y ya son 38 años de esto, y todavía la democracia sigue siendo una utopía”, dijo entrevistada al salir de la Codehum en donde simpatizantes del Gran Frente Universitario (GFU), solicitaron la emisión de una recomendación para que sea revisado el proceso electoral en la UAG.
Al respecto, mencionó que fue muy importante la entrega de documentos de todas las violaciones que hubo al proceso electoral, que tuvieron que ver incluso con denuncias previas que se habían hecho. “Se advirtió la injerencia del propio rector, Arturo Contreras, en los trabajos de la Comisión Electoral y ahora se ha visto que se han hecho denuncias y no han sido atendidas y además la Comisión de Vigilancia no se ha instalado”, agregó.
Cárdenas Santana consideró que los universitarios deben revisar las reglas de las elecciones, “porque no es posible que el rector siga inaugurando obras, de forma velada para hacer campaña y no es posible que no se tenga un tope de campañas; se tienen que revisar las normas que rigen el proceso electoral porque no queremos que vuelva ocurrir otro fraude como éste”, concluyó.
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La nota puede consultarse en:

domingo, 21 de marzo de 2010

Sobre el proceso electoral en la UAG

En la edición del 21 de marzo de 2010, LA JORNADA GUERRERO publica la siguiente nota sobre el proceso electoral en la UAG:
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La UAG al Congreso
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El anuncio del diputado Florentino Cruz Ramírez, presidente de la Comisión de Educación en la Cámara de Diputados de Guerrero, en el sentido de que los dirigentes de las fracciones partidistas representadas en el Congreso local van a analizar el proceso electoral en la Universidad Autónoma de Guerrero, como solicitaron los simpatizantes del candidato declarado oficialmente como perdedor, Rogelio Ortega Martínez, tiene varias aristas.
Un problema principal es que la UAG conquistó a base de luchas y de sufrir mucha represión, con la sangre y la cárcel de muchos de sus estudiantes y maestros, la autonomía que impide la intervención externa, incluido en este caso el Congreso. Otro aspecto de ese asunto es que hay una discusión en el sentido de que la universidad no es una ínsula y no puede, en aras de la autonomía –que se refiere a lo académico– sustraerse del cumplimiento de leyes que rigen a todos los demás actores de la sociedad.
Por donde se le vea, el conflicto derivado del proceso electoral ha ido subiendo de tono, y ése no puede ser un escenario favorable para ninguno de los actores en este conflicto, ni para el rector Arturo Contreras, que dirige en este momento a la UAG; ni para Ascencio Villegas Arrizón, que ha sido declarado ganador; ni para Rogelio Ortega Martínez, que oficialmente perdió la contienda; ni, por supuesto, para los estudiantes que han quedado enmedio de los dos bandos que se disputan el poder.
La postura planteada por Cruz Ramírez –quien, valga decirlo, fue rector, es universitario y ha mantenido su apoyo a una de las fórmulas que contendieron– de que los dos ex candidatos se sienten a negociar, no es descabellada, es más, pudiera decirse que es una postura inteligente, si bien es sabido, en la UAG hay mucha práctica de negociación. Al final de cuentas, todos los que participan no son sino los mismos, sólo que hoy están en un bando y en la próxima elección en el otro.
Así, cuando se dio otro conflicto similar en la rectoría de Hugo Vázquez Mendoza (que ganó con el apoyo del entonces rector Gabino Olea Campos, los cuales, Hugo y Gabino, hoy apoyan a Rogelio Ortega), el candidato declarado perdedor, Armando Chavarría Barrera, aceptó el diálogo y, finalmente, con elementos de ambos grupos se integró la administración.
No sería extraño que caminaran hacia allá, dado que los de uno y otro bando, apenas termine el proceso, seguirán siendo los mismos vecinos de siempre. Lo que sería saludable es que todo diálogo sea público, de cara a los electores de cada grupo, y de la sociedad, a la que se deben la UAG y los universitarios.
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Consultado en:
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/03/21/index.php?section=opinion&article=002a1soc

Otra más sobre la elección de rector en la UAG

En la edición del 21 de marzo de 2010, EL SUR publica la siguiente nota:
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La elección de rector en la UAG
Hugo Martín Medina
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Contra todo pronóstico fatalista, que auguraba un clima de violencia y provocación los días 12 y 13 de marzo, la reciente elección de rector en la Universidad Autónoma de Guerrero, se desarrolló en un ambiente tranquilo y civilizado.
Fuera de algunos incidentes menores, como el retardo en la instalación de algunas casillas, desencuentros verbales, así como la continuidad de actividades de proselitismo fuera del periodo oficial de campaña entre los seguidores de ambos candidatos, el proceso se desarrolló de manera pacífica y sin que se registraran hechos graves que lo empañaran.
Como en toda elección democrática, se gana y se pierde, y en esta ocasión el candidato que resultó victorioso fue el Dr. Ascencio Villegas Arrizón, ya que, de acuerdo con el cómputo final realizado en todas las casillas por la Comisión Electoral del H. Consejo Universitario, éste obtuvo 23 mil 697 votos, frente a su oponente el Dr. Rogelio Ortega Martínez que obtuvo 21 mil 372 votos, 700 abstenciones y 687 votos nulos, que suman un total de 46 mil 456 votantes en la institución.
Sin embargo, como ya es costumbre en la UAG, siempre que un candidato pierde una elección se da a la tarea de promover actos de descontento, impugnaciones fuera de tiempo, declaraciones de guerra en contra del que ganó con el fin de presionar y chantajear para negociar cargos y no quedarse fuera de la administración. Esos escenarios ya los hemos visto en otras coyunturas. Sólo por citar un ejemplo, ¿quién no recuerda la elección entre J. Hugo Vázquez Mendoza y Armando Chavarría Barrera, en la que el segundo perdió, pero negoció con la intervención del gobierno del estado el 40 por ciento de la administración y un cargo como delegado estatal del INEA? La diferencia entre esta elección y aquella es que ahora los resultados son clarísimos y en aquel entonces siempre se ocultaron las cifras, lo que nos hace recordar la famosa “caída del sistema” en la elección presidencial de 1988.
Con diversos matices, con Florentino Cruz Ramírez como rector, frente al perdedor Samuel Reséndiz Nava, con Nelson Valle López, frente al perdedor Rogelio Ortega Martínez, y con Arturo Contreras Gómez, frente al perdedor Germán Cerón Silverio, también se dieron negociaciones entre los primeros y los segundos, pues los líderes tradicionales que tanto daño han hecho a la universidad, enquistados por años en la Rectoría, se niegan a regresar al pizarrón y prefieren negociar, a como dé lugar los cargos para seguir disfrutando de las mieles del poder universitario como si fuera un botín.
Esa práctica caduca y viciada debe ser desterrada en la universidad, si queremos realmente lograr ese cambio tan prometido durante las campañas. Los seguidores de Rogelio Ortega se niegan a aceptar la derrota, acusando al rector Arturo Contreras de usar los recursos de la institución para beneficiar a Ascencio Villegas. Si esto fuera cierto, hay que recordar que ha sido una constante en la UAG y que forma parte de la cultura política, no solo de los universitarios, sino de los guerrerenses y los mexicanos, son las cosas que necesitamos cambiar y pronto. Ya me imagino a Germán Cerón Silverio como rector apoyando sin ningún rubor con recursos de la universidad a Rogelio Ortega Martínez.
Otra de las acusaciones de los seguidores de Rogelio es que se compraron conciencias con categorías, tiempos completos y becas para orientar el voto a favor de Ascencio Villegas. No estuve enterado si las hubo, pero esa también ha sido una vieja práctica de todos los que tuvieron el poder de la Rectoría y lo ejercieron a diestra y siniestra; Gabino Olea Campos, J. Hugo Vázquez Mendoza, Florentino Cruz Ramírez y Nelson Valle López hicieron lo propio en su momento.
Advierten los seguidores de Rogelio que “si no se limpia la elección podrían paralizar a la UAG”. ¿Si el resultado les hubieran favorecido, estarían planteando esas medidas de presión? ¿Estarían hablando de “pedir perdón a los universitarios por lo ilícito e irregular del proceso electoral”? No lo creo, estarían muy contentos festejando y acusando al perdedor de querer desestabilizar a la universidad.
La UAG tiene nuevo rector porque así lo decidieron más de 23 mil universitarios y quienes hoy pretenden confrontarnos con el cuento de que el proceso fue un cochinero, tiran la piedra y esconden la mano, ya que si de compra del voto y corrupción se trata, tan sólo en mi unidad académica, la Preparatoria No. 2 los maestros que apoyaron a Rogelio Ortega se dedicaron durante toda la campaña a comprar a estudiantes de manera escandalosa, con dinero, calificaciones, comidas, cervezas, albercadas y fiestas. En la Prepa No. 14 de San Luis Acatlán, trascendió que la gente de Rogelio con el apoyo de la presidencia municipal estuvo comprando el voto de 500 a mil pesos.
Los que hablaron en la campaña de institucionalidad, de civilidad, de legalidad, de democracia y de la nueva universidad, hoy pretenden desconocer la voluntad mayoritaria de los universitarios expresada en las urnas, y meter a la institución en una nueva crisis, con el fin de preservar sus viejos privilegios e intereses personales y de grupo, por encima de los de la institución. No debemos permitirlo.
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Consultado en:
http://www.suracapulco.com.mx/opinion02.php?id_nota=5993