lunes, 15 de febrero de 2010

Sobre el proceso electoral actual para elegir rector de la UAG

Interesantísimas reflexiones sobre el futuro de la Universidad Autónoma de Guerrero, dignas de ser contestadas por los actuales candidatos a rector:
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La UAGro: El pensamiento secuestrado
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Dr. Humberto Santos Bautista[1]
Dr. Floriberto González González[2]
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Los debates que recientemente han tenido los dos candidatos a rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), confirman que la Universidad perdió desde hace mucho tiempo la posibilidad de convertirse en una especie de conciencia crítica de la sociedad guerrerense y que dista mucho de estar a la altura de las expectativas que el pueblo de Guerrero depositó en este espacio de educación superior. Es lamentable que la UAGro, habiendo costado mucho al pueblo de Guerrero, no sea la universidad que los guerrerenses necesitamos, que no sea la casa de estudios con la que soñaron miles de luchadores sociales que entregaron su vida en la construcción de este proyecto educativo, porque se creyó que era la alternativa para superar los grandes rezagos que nos han acompañado a lo largo de la historia de Guerrero.
No es nada alentador que en lugar de debatir propuestas académicas, se intercambien descalificaciones, agresiones y hasta amenazas, lo cual muestra su pobre visión que tienen de la UAGro y de Guerrero. Hay un desconocimiento brutal de quienes son los guerrerenses y de quienes son los universitarios, en consecuencia, si se desconoce todo esto, ¿cómo se pretende desarrollar una propuesta de educación superior para unos sujetos que les son desconocidos? El discurso del Dr. Asencio Villegas Arrizón, es el mejor ejemplo de ello. ¿Cómo pretende el Dr. Arrizón, reformar la Universidad en un contexto como Guerrero, si el modelo que propone es el mismo que han diseñado los organismos financieros internacionales? ¿Cómo hacerle entender que Guerrero sigue siendo un estado eminentemente rural y que lo seguirá siendo al menos por las próximas dos generaciones? Pero, sobre todo, ¿Cómo le va a hacer para «empapar (?) a los universitarios de la interculturalidad para brindar respeto y oportunidades a los indígenas” si la idea que tiene de interculturalidad es mucho más atrasada que el indigenismo paternalista que tanto daño ha hecho a los pueblos indígenas? ¿Ahora se trata de adoptar un municipio indígena como si fueran huérfanos? ¿Sabrá el Dr. Arrizón, en su calidad de médico, que muchas de las brutales deficiencias que en materia de salud tienen los pueblos indígenas se deben precisamente al desprecio por su cultura y a una visión totalmente descontextualizada del problema? ¿De verdad –como él mismo lo afirmó-, ha dormido en alguna comunidad indígena por cuestiones de trabajo o para fomentar el turismo académico?
Me permito preguntarle todo esto, porque me parecen muy desafortunadas sus expresiones con relación a los pueblos indígenas y que sólo confirman lo evidente: la Universidad no tiene respuestas para atender la diversidad cultural del estado de Guerrero y esa misma incapacidad es la que no le permite generar conocimiento. No dudo que en los marcos ortodoxos de la medicina, el Dr. Arrizón sea un buen médico; sin embargo, la compleja problemática educativa de Guerrero, no se resuelve con recetas.
Pero por otro lado, lo que priva en ambas campañas es una pobre visión patrimonialista de la administración, y su ambición para acceder a los cargos burocráticos no tiene más fin que el de mantener privilegios personales o de grupo. En parte, tiene sentido el llamado que hace el Dr., Rogelio Ortega: Hay que crear una nueva Universidad, porque hoy la que existe -como decía un gran liberal mexicano del Siglo XIX de la Universidad Nacional de esa época-, casi se ha vuelto inútil, irreformable y perniciosa. La UAGro dejó de ser el espacio de creación y recreación del saber –si es que en algún momento lo fue-, y la han convertido en una agencia de colocaciones capaz de reproducir una burocracia corrupta, inútil e incapaz de generar conocimiento. Los grupos que se disputan el poder al interior de la Universidad rápidamente subordinan la academia a sus muy particulares intereses. Esta gris burocracia parasitaria –o nómadas estatales como diría Nietzché-, ha lucrado con la UAGro una y otra vez, al grado de que los pocos espacios donde se hace academia en serio, sobreviven a pesar de la adversidad y sólo por la voluntad de los profesores que se niegan a renunciar a la utopía, a pesar de los rectores en turno.
En este sentido, para cumplir con los fines superiores de la Universidad pública -concebida como proyecto para construir una nueva ciudadanía-, se requiere de una profunda reforma radical que no puede quedar reducida a simples cambios curriculares por competencias, porque en los nuevos escenarios de la llamada globalización –mundialización de la economía-, donde el conocimiento se ha convertido en la fuerza motriz de nuestras sociedades modernas, lo que realmente es urgente es que los universitarios debatamos algo más simple y a la vez complejo: ¿Cuál es la idea de conocimiento alrededor de la cual los universitarios pensamos organizar a la Universidad? Este no es un problema menor si tomamos en cuenta que en sus inicios como Universidad autónoma, en los años 70´s, se pretendió leer toda la problemática de Guerrero desde el paradigma de la lucha de clases en su versión más atrasada. El problema fue que en esos marcos no cabían los indígenas, las mujeres, los migrantes, y probablemente, ni los mismos universitarios. Desde esa ortodoxia, la UAGro fue incapaz de leer el contexto de su tiempo y fue derrotada porque no pudo trascender los límites de un paradigma teórico obsoleto.
Es precisamente por todo esto que cabría preguntarle a ambos candidatos: ¿Cuál va a ser el papel de la UAGro en la era de la globalización -en el siglo de la ciencia y la tecnología y una nueva economía basada en el conocimiento-, sin tener una idea clara de lo que es el conocimiento? Si el conocimiento se ha convertido en la fuerza motriz de nuestras sociedades modernas, ¿cómo se piensa educar a las nuevas generaciones de guerrerenses en este Siglo XXI? Es aquí donde no tienen respuestas, por el simple hecho de que no conocen a Guerrero sino desde la mirada acapulqueña de un café. Desde la academia se le mira con los límites que impone la ortodoxia y desde la política (en su expresión más primitiva) –que es en realidad su visión de fondo- se le mira desde la inmediatez coyuntural de manejar el presupuesto universitario, este es el fin de querer ser rector, y como consecuencia, están condenados a repetir la historia con todas sus perversiones.
El pueblo de Guerrero y los jóvenes universitarios tienen derecho a recibir una educación digna y de calidad. Las batallas que se han librado durante ciento sesenta años de su historia son tremendamente ilustrativas y son también la fuente de esperanza de que los guerrerenses merezcan un destino mejor. Por toda esa historia, los universitarios tenemos el deber cívico, ético y hasta moral, de recuperar la Universidad para todos los y las guerrerenses y convertirla en un centro de excelencia académica, donde se expresa toda la diversidad cultural de Guerrero y del Sur de México.
¿Cuánto más permitiremos las y los universitarios y los y las guerrerenses, una más de estas farsas electorales en la UAGro?
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[1] Docente investigador de la UPN 12 “A”, y también miembro del SNI.
[2] Docente investigador del CIPES-UAG.

1 comentario:

Unknown dijo...

Mexico y guerrero es un Pais de Jovelnes, como dice Carlos Fuentes, creo que llegara el momento en el que, esa fuerza que representaremos los jovenes sera mas fuerte que la fuerza corrupta, pervertida y viciada que representa el actual sistema politico y cultural que actualmente nos representa. El riesgo esta en que los que estamos absorbiendo conocimiento y aprendiendo, los jovenes, tambien absorbamos las malas manias, lo corrupto, lo viciado...
Slds
Fernando
Coronilla Gro.